Del desplante al diálogo: Mier y Laura Itzel cambian el trato con la prensa en el Senado

Por Bruno Cortés

La nueva conducción de la JUCOPO y de la Mesa Directiva mostró una interlocución más ejecutiva, respetuosa y abierta con representantes de medios. El contraste con la etapa de Adán Augusto López resulta inevitable.

En política, las formas también son fondo. Y en el Senado de la República, donde durante meses el trato con la prensa estuvo marcado por tensiones, desplantes y una comunicación poco hospitalaria, este martes se percibió un cambio de tono.

Ignacio Mier Velazco, presidente de la Junta de Coordinación Política, y Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva, sostuvieron un encuentro con representantes de medios de comunicación con una actitud ejecutiva, respetuosa y abierta al diálogo. No hubo aspavientos ni maltrato innecesario. Tampoco la vieja costumbre de convertir cada pregunta incómoda en una afrenta personal.

El contraste no necesita demasiado maquillaje. La etapa de Adán Augusto López Hernández dejó una relación áspera con sectores de la prensa, marcada por el mal gusto, la distancia y una falta de sensibilidad política que terminó convirtiendo la comunicación institucional en un campo de fricción permanente.

Con Ignacio Mier se percibe otro estilo. Más cercano, más empático y con una disposición distinta para escuchar. No se trata únicamente de sonreír ante las cámaras o repartir saludos protocolarios. Se trata de entender que la prensa no es un adversario al que se tolera, sino un interlocutor necesario en la vida pública.

Laura Itzel Castillo también colocó el acento en el reconocimiento a la labor de las y los periodistas en México. El mensaje importa no sólo por su contenido, sino por el contexto: reconocer el trabajo periodístico desde el poder legislativo debería ser una práctica ordinaria, pero después de una temporada de desencuentros terminó pareciendo una novedad.

Durante el encuentro también se abordaron temas de coyuntura, como las versiones sobre una eventual cancelación de visas estadounidenses a legisladores mexicanos. Mier sostuvo que el Senado no debe convertirse en un paredón político basado en rumores y que cualquier acusación debe estar acompañada por pruebas y procedimientos legales.

El cambio de formas no significa otorgar un cheque en blanco a la nueva conducción parlamentaria. La amabilidad no sustituye la transparencia. Una buena relación con los medios tampoco elimina la obligación de responder preguntas incómodas, entregar información y rendir cuentas. Pero recuperar un trato elementalmente respetuoso ya representa una diferencia política frente a la etapa anterior.

En ese viraje también debe reconocerse la labor de Carlos Pérez Coleote, responsable de prensa y personaje con amplia experiencia en comunicación política, cuya operación contribuye a establecer una relación más profesional con los medios.

El Senado seguirá siendo escenario de disputas duras: soberanía, relaciones con Estados Unidos, reformas constitucionales y presiones internas. Pero antes de las grandes batallas discursivas había una tarea más sencilla: volver a tratar a la prensa como interlocutora y no como enemiga.

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